Tentempié de cine: Cadena Perpetua.

Esta tarde Chema Hernández se encuentra acompañado de Francisco Camacho, claquetero por amor y colaborador en blogs de Córdoba, que vienen a hablarnos de la película de Frank Darabont, Cadena Perpetua, de 1994 y protagonizada por  Tim Robbins y Morgan Freeman.

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«Un clásico del cine carcelario que huye del espectáculo barato para ahondar en la amistad de la pareja protagonista»

Sinopsis

Acusado del asesinato de su mujer, Andrew Dufresne (Tim Robbins), tras ser condenado a cadena perpetua, es enviado a la cárcel de Shawshank. Con el paso de los años conseguirá ganarse la confianza del director del centro y el respeto de sus compañeros de prisión, especialmente de Red (Morgan Freeman), el jefe de la mafia de los sobornos. (FILMAFFINITY)

Premios

1994: Oscar: 7 nominaciones, incluyendo mejor película y actor (Freeman)

1994: Globo de Oro: 2 nominaciones: mejor actor drama (Freeman) y guión

1994: Sindicato de Actores (SAG): 2 nom. Mejor actor (Freeman y Robbins)

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 Críticas

«The Shawshank Redemption» es un caso ejemplar de redención cinéfila: en las nominaciones a los Oscars de 1994 apareció esta «desconocida» película con 7 nominaciones, tras haberse estrenado sin ningún éxito, dirigida por un novato y con un reparto sin estrellas. Por si fuera poco ese año «Forrest Gump» arrasó con todo y nuestro drama carcelario se fue de vacío. También en taquilla: su reestreno en cines durante la temporada de premios volvió a ser más que discreto (acabó el año nada menos que en el puesto 51 de taquilla del año). Parecía sentenciada al olvido, pero inesperadamente desde entonces comenzó una constante reivindicación de la calidad y del conjunto de valores que encierra esta entrañable y entretenidisima historia sobre la amistad… hasta donde está ahora: en primeras posiciones de todas las listas de preferencias del público. El guión (basado en un relato de Stephen King) te atrapa poco a poco en un crescendo magistral, regalando uno de los finales más bellos de las últimas décadas. Robbins nunca ha estado mejor, provocando con su contenida interpretación una empatía que recuerda a Gregory Peck en «Matar a un ruiseñor». Y por último está Morgan Freeman, con una mirada tierna y sincera que te sentencia a quererlo a perpetuidad, sin necesidad de cadenas. Todavía cumplo condena.

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